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Feminismo

En el post anterior hice por poner un poco en contexto estudios y autores que influyeron el inicio de la Psicología Diferencial. Si te lo saltaste y quieres leerlo, se llama: Panorama del siglo XIX.

Hoy traigo los primeros estudios psicológicos que se hicieron sobre las diferencias entre hombres y mujeres. Si los estudios previos tenían un sesgo de género fuerte, estos no se quedaron cortos. Continuando en la misma línea, cambiando el tipo de experimento, pero refutando el pensamiento científico de la época, en lugar de cuestionarlo.

 

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ESTUDIO DE LAS DIFERENCIAS DE SEXO EN INTELIGENCIA

Se hicieron varios estudios entre 1894 y 1936, en los que se utilizaron las categorías que en aquél momento se consideraban sexo: hombre y mujer, a la cual se le atribuían cualidades exclusivamente fisiológicas, y mediante las cuales justificarían rasgos y roles de género. Los autores de estos estudios buscaban demostrar que si la anatomía cerebral era diferente en hombres y mujeres, la inteligencia también debía serlo. El fin era demostrar la superioridad masculina en la capacidad de inteligencia, y se realizaron relacionando el nivel de inteligencia con el sexo de la persona.

A esta supuesta diferencia en inteligencia le atribuyeron las diferencias entre los logros sociales y la categoría social de ambos sexos, queriendo explicar también otros roles y rasgos de género. Su conclusión más relevante fue explicarse que era razonable que hubiera más hombres en política y en ciencia, y que tuvieran mayor prestigio y poder que las mujeres porque, definitivamente, eran más inteligentes.

Para demostrarlo, los autores siguieron métodos diferentes:

Avelock Ellis (1894) se basó en datos anatómicos y patológicos que según él eran demostración de la mayor variabilidad masculina, es decir, que mostraban que el registro de los datos en inteligencia masculina era más amplio. Entre los datos que fueron tomados destacó que había mayor cantidad de hombres que de mujeres en instituciones para “deficientes mentales”, y también mayor cantidad de hombres “genios” y con puestos de poder. Al ver demostrada la hipótesis de la variabilidad de Darwin por estos resultados de su investigación sobre la inteligencia, asumió que la variabilidad se podía aplicar a los rasgos de carácter y a la educación. Es decir, que los hombres, además de tener un rango más amplio en grados de inteligencia, también la tendrían en diferentes cualidades del carácter, y en capacidades de aprendizaje.

Joseph Jastrow (1891) buscó demostrarlo a través de realizar un test con grupos de estudiantes, en los que tenían que escribir 100 palabras en poco tiempo. Tras realizarlo llegó a la misma conclusión que Ellis: las mujeres volvían a ser menos variables que los hombres. Para decir esto se basó en que las palabras que escogían ellas eran mucho más parecidas entre sí, que las que escogían sus compañeros.

Edwar Lee Thorndike (1906) aplicó la hipótesis de la variabilidad a los test mentales y a la educación. Mediante la realización de cuestionarios, llegó a la conclusión de que las diferencias entre hombres y mujeres eran pocas, y que la relación que podían tener con el sexo era escasa, pero que sus talentos debían canalizarse hacia áreas de mayor utilidad, como el matrimonio y la crianza de los hijos, dando por sentado que estas dos facetas de la vida de una mujer iban a hacer mediocre su carrera profesional y eran demasiado importantes como para dejarlas de lado.

 

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Por estos estudios se consideró que Darwin tenía razón en su Hipótesis de la Variabilidad y que, en nuestra especie, las mujeres también tenían menor variabilidad. Es decir, que las cualidades en inteligencia entre las mujeres eran más homogéneas y no se presentaban muchas diferencias entre unas y otras. No destacaban por su inteligencia, pero tampoco tenían incapacidades reseñables. Mientras que en los hombres se observaban unas diferencias notables: hombres con poca inteligencia, y hombres con inteligencias brillantes.

De esta manera se “demostró” otra vez la superioridad masculina en inteligencia, considerándose a las mujeres como inferiores, atribuyéndoles menores capacidades de liderazgo, inteligencia y capacidad de aprendizaje; mientras que estas mismas características, a los hombres se les atribuyeron como algo natural. La conclusión fue que las capacidades de liderazgo e inteligencias eran inherentes al sexo masculino, y por ello, el cuidado de las criaturas y las labores de cuidados recaían sobre las mujeres. Recordemos que esto coincidía también con la idea de la limitación innata femenina, refutada por las mediciones de la Antropometría médica de autores como Broca o Le Bon.

Por este motivo y las diferencias en las expectativas que se ponían sobre cada sexo (ellos ser grandes profesionales y amasar fortuna, y ellas ser buenas esposas y criar bien a los hijos) se recomendaban programas educativos diferentes para chicos y chicas desde que empezaban los estudios, enfocándolos a sus aptitudes “por naturaleza”.

Esta ha sido una introducción con muchos de los autores más reseñados de aquél momento. Es el primer paso de la historia científica en el que se plantea estudiar las Diferencias de Género, y dará lugar a etapas posteriores muy ricas que han dado mucho que pensar.

En el próximo post seguiré desarrollando el tema. Concretamente hablaré de: las Críticas a los Estudios de Diferencias de Sexo en Inteligencia y los Estudios de Masculinidad y Feminidad como Rasgos de Personalidad a los que dieron pie.

Antes de dejar atrás la temática de hoy, y si nos paramos a pensar… ¿Las conclusiones de estos estudios son algo que haya quedado tan atrás? A nivel social hay muchas cosas de estos estudios que se siguen arrastrando a día de hoy en mayor o menor grado ¿Se te ocurre algún ejemplo? Si quieres comparte tu opinión en los comentarios.

¡Nos seguimos leyendo!
Aurora

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Una parte muy importante de mi trabajo que me falta por describir y poner en contexto es la Perspectiva de Género y la voy a presentar desde la evolución que han tenido en la psicología diferencial los estudios de las diferencias entre hombres y mujeres. Esta ha sido la manera en la cual, a lo largo de la historia de la psicología, se han ido explicando las diferencias entre los Géneros.

Va a ser largo, voy a dedicar una serie de post para hacer el recorrido desde el siglo XIX hasta la actualidad. Para ello hablaré de estudios y sus conclusiones. En este primer post incluyo la investigación en el siglo XIX: Hipótesis de la Variabilidad, Estudios de Antropometría, e Inicios de la Psicología Diferencial.

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No puedo pararme a analizar lo que da forma a todas estas ramas científicas, pero voy a dejar constancia de que hay dos grandes motores que han contribuido a la creación de los clichés femeninos. Estos pertenecen, en gran medida, a los pensamientos Religiosos (particularmente de las religiones monoteístas) y Filosóficos, como grandes creadores de conocimiento popular que han sido.
HIPÓTESIS DE LA VARIABILIDAD

Darwin (1809-1882) es necesario para poner en contexto los estudios de las diferencias individuales de género. En su teoría sobre la evolución de las especies, observó que, entre muchas especies de aves y mamíferos los machos eran más vistosos, más fuertes y más grandes que las hembras (pensemos en un pavo real, en un león…). Como solamente los mejores machos conseguían reproducirse a causa del mecanismo de selección sexual (las hembras no se apareaban con machos que no estuvieran sanos, y los más débiles terminaban muertos en peleas con otros machos, o morían solos al no poder estar en ningún grupo), llegó a la conclusión de que el macho era el factor de evolución de las especies. Lo hizo considerando que eran mejores que las hembras, más preparados y que solamente sobrevivían y se reproducían los que estaban genéticamente mejor dotados, estableciendo así que el gen de la hembra podía ser mediocre, pero el del macho casi siempre era excelente y, por lo tanto: el elemento de progreso de las especies. Esta es la Hipótesis de la Variabilidad de Darwin.

ANTROPOMETRÍA MÉDICA

Durante el siglo XIX se utilizó mucho la Antropometría, que es la medición del cuerpo humano. Existía por aquél entonces la “certidumbre científica” de que mujeres, razas diferentes a las de los países colonizadores, y de clases sociales bajas eran inferiores. Es decir, todos los seres humanos que no cumplieran con las etiquetas: hombre, blanco, heterosexual y de clase alta. Un bonito y prejuicioso panorama… Como es de las diferencias entre hombres y mujeres de donde voy a sacar puntilla, es en lo que concierne a la investigación sobre la mujer en lo que me voy a centrar.

Entre sus autores destaca como relevante:

Paul Broca (1824-1880), que se dedicó a la Craneometría (técnica que consistía en medir el cráneo) con intención de sacar conclusiones de la inteligencia de las personas en función del tamaño de su cerebro y, posteriormente, realizaría un estudio del peso cerebral de varios centenares de cadáveres con el mismo objetivo. La conclusión fue aplastante: las mujeres tienen el cerebro más pequeño que los hombres y por ello son menos inteligentes y no pueden ser consideradas como iguales por los hombres. Los números de las mediciones habían hablado. Aunque a Broca se le pasó por la cabeza pensar que estas diferencias en tamaño y peso del cerebro podían tener que ver con el tamaño del cuerpo en general, decidió ignorar este interrogante y no investigar en esta línea, por la “obviedad” de que las mujeres, de base, son inferiores en inteligencia a los hombres. Para quien no tenga conocimiento de cómo funciona la ciencia esto hoy día sería considerado un estudio poco serio: las “creencias” (llamaremos a la idea de la inferioridad femenina como una creencia) deben demostrarse, y no debe obviarse una línea de investigación que podría tirar por tierra una creencia, porque para eso está la investigación: para demostrar si las creencias son reales, o pajas mentales de alguien.

Topinard (1873), alumno de Broca, tras un estudio de este en el cual se realizaron mediciones de cráneos prehistóricos que mostraban menor diferencia en el tamaño entre hombres y mujeres, concluiría: que la evolución había generado cada vez mayor diferencia entre las medidas, al ser diferente las circunstancias de la vida de un hombre (más dominante) y de una mujer (más pasiva).

PSICOLOGÍA DIFERENCIAL

Francis Galton (1822-1911) fue uno de los psicólogos precursores de la psicología diferencial porque sistematizó las mediciones que utilizarían posteriormente en los estudios de las diferencias individuales, así que se le atribuyen los procedimientos para demostrar empíricamente las diferencias individuales. Es primo de Darwin, y defensor de la selección natural. Su planteamiento principal es que las diferencias individuales forman parte de la selección natural de las especies. Por ello, las leyes de Mendel referentes a la herencia le confirmaron teorías que había desarrollado observando familias, y haciendo estudios de gemelos. En 1865 se basó en la herencia y las diferencias individuales para justificar la selección natural, algo a lo que llamaría Eugenesia, que se basa en escoger a las personas “mejor dotadas”, a las que nombraron como superiores, para que continuaran con la procreación de la especie, e impedir la reproducción (o incluso perpetuar la aniquilación) de las que quedaban en peor lugar. Por supuesto, según él, eran: mujeres, niños y niñas, personas de otras etnias y personas con neurodivergencias (las neurodivergencias se consideran como mentes que funcionan de manera atípica, entre las cuales se encuentran: trastornos psicológicos, espectro autista, discapacidad intelectual, etc…) o diferencias de orientación sexual. El Nazismo se acogió al pensamiento Eugenésico, y aunque de mujeres y niños nunca se ha podido prescindir, sí que se les ha relegado a un segundo plano social.

 

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Un panorama bastante desolador será el que marque el comienzo de los Estudios de las Diferencias Individuales en Psicología, muy marcado por los prejuicios y el ego blanco, masculino y de clase social alta. Para más muestra, una cita de la interpretación del trabajo de Broca realizada por Gustave Le Bon (1879):

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Extraída de “El Pulgar del Panda”  de Stephen Jay Gould (2006)

 

Afortunadamente, desde bien pronto nacerán las críticas a estas teorías, que permitirán una evolución rápida de los estudios entre hombres y mujeres.

Manoubrier (1880), por ejemplo, llegaría a una conclusión que tiraría por tierra el planteamiento de Broca midiendo fuerza y masa corporales, y comparándolas con tamaño y peso cerebrales de la misma persona. En estos estudios descubrió que en proporción masa musculatura por tamaño del cerebro, las mujeres tenían un cerebro mayor que los hombres.

Pequeñas gotas como esta empezaron a marcar una diferencia, pero para llegar a un punto de crítica mayor a estos tipos de pensamiento, históricamente se pasó primero por varios estudios más en los cuales todavía predominaban las conclusiones de superioridad masculina.

¿Conocías alguno de estos estudios o corrientes de pensamiento? Históricamente han marcado mucho ¿Puedes notar algún rasgo de estas maneras de pensar dos siglos después?

Te dejo cavilando, puedes dejar tu comentario si quieres compartir tus pensamientos al respecto. Si quieres continuar la serie de post sobre el tema, el siguiente es: Estudios de las Diferencias de Sexo en Inteligencia. Espero que, si este te ha gustado… ¡El siguiente te guste más!

Nos leemos,
Aurora